ContingenteKabul1

La ley Orgánica 2/86, de 13 de Marzo, de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y la Ley 2/2014 de 25 de marzo de la Acción y del Servicio Exterior del Estado, atribuyen las competencias en materia de seguridad pública, en el ámbito internacional, a  los miembros de las FF y CC de Seguridad del Estado.
El Cuerpo Nacional de Policía participa junto a la Guardia Civil, en el mantenimiento de la seguridad en las legaciones diplomáticas de España en el extranjero, en el caso de la Policía Nacional es la División de Coordinación Internacional la encargada de supervisar los sistemas de formación y provisión de las vacantes en los Equipos de Seguridad de las Embajadas de España que cuentan con dicho servicio.


La provisión de las plazas de los Equipos de Seguridad de las Embajadas de España en el extranjero, se realiza a partir de una inscripción previa en una lista abierta de solicitantes, en la que cada policía introduce su currículum, y de donde se selecciona a los funcionarios, que posteriormente ocuparan las referidas plazas.

 

Se desconocen cuales son los criterios en base a los cuales se realiza la selección, es decir, no existen o al menos no son públicos los criterios para determinar la idoneidad de cada funcionario, para cada plaza concreta; a eso ha de añadirse que no se realiza una convocatoria pública previa, ni existe por tanto un concurso en el que se publiquen las plazas vacantes, ni los criterios de selección y si estos, responden a los marcados por la legislación vigente de méritos, capacidad y antigüedad, por lo que: este “idoneo-sistema” es de todo menos claro y transparente y no se ajusta a los principios legales de igualdad y publicidad.

 

En varias sentencias firmes del Tribunal Supremo, así como en la normativa general de funcionarios públicos y en la normativa propia del Cuerpo Nacional de Policía, se recogen  los criterios méritos, capacidad y antigüedad para el acceso a los puestos de trabajo, el concurso general de méritos como el sistema habitual de provisión de puestos de trabajo y el sistema de libre designación como el de aplicación con carácter excepcional.  Pero siempre, aún en el caso de los puestos de libre designación, mediante la publicidad de las convocatorias.
El modo de selección de los candidatos a formar parte de los Equipos de Seguridad de las Embajadas de España en el extranjero se basa en criterios y baremos desconocidos, secretos y evidentemente distintos a los de publicidad, mérito, capacidad y antigüedad, que propugna la normativa legal, este sistema irregular de adscripción provoca una repercusión económica negativa en el funcionario y se convierte en regalo goloso para sindicalistas afines, familiares y amigos.

 

La desregulación normativa y reglamentaria por parte de la DGP sobre los aspectos laborales, formativos y sociales de los Policías destinados al servicio de las embajadas españolas,  permite la intromisión en materias organizativas, laborales y policiales, de funcionarios no policiales , con escasos conocimientos técnico-policiales y lo que es peor, dejando a estos el mando superior de los miembros policiales. Esta situación provoca graves episodios de riesgo y descoordinación, que afectan a la seguridad de la legación diplomática.

 

La dependencia jerárquica de los Equipos de Seguridad en favor del Embajador o por delegación de éste, en  alguno de los diplomáticos allí destinados, produce en muchas ocasiones tensiones innecesarias, al chocar frontalmente las órdenes recibidas por los policías con su formación, conocimientos y profesionalidad. La irregulariadad del proceso de selección de personal que presta servicio de seguridad en el extranjero, se agrava con la inexistencia de procesos formativos de especialización, que son necesarios e imprescindibles para llevar a cabo su labor de forma eficaz.
Esta situación irregular se agrava en el caso de las Embajadas denominadas de Alto Riesgo, situadas generalmente en zonas donde existen conflictos bélicos, a las que se accede después de ser seleccionado y tras la participación en un curso de solamente dos semanas, a todas luces insuficiente.

 

Seguidamente y tras ser seleccionados, los policías comprobarán  la penosa en las más de las veces, situación del edificio o edificios que deben de proteger, las consideraciones tácticas de protección y seguridad del mismo, así como de la ineficacia o inexistencia de medidas de protección y de seguridad, de la obsolescencia en la mayoría de los casos, o inadecuación de medios técnico – policiales a su disposición, de la inexistencia de estrategias o protocolos de actuación adecuados, del abandono obligado de la información propia, de la inexistencia o escasez de equipos de contravigilancia, del apoyo militar en el exterior, etc.

El agravio comparativo no se produce solamente con los demás funcionarios del Estado, incluidos militares y Guardias Civiles, los cuales si tienen reguladas correctamente cada una de sus situaciones laborales y administrativas, a través de modelos  amparados  habitualmente por Concursos Específicos de Méritos, sino que también se produce con respecto a otros funcionarios de la misma Policía Nacional que ocupan puestos como los de Consejeros y/ o Agregados de Interior, siendo estos funcionarios de Escala Superior y/ o Ejecutiva, apoyados en su labor por otros de la Escala de Subinspección y/ o Escala Básica, que acceden a sus plazas por Concursos Específicos de Méritos, y a los cuales se les reconocen todos los derechos recogidos en el Real  Decreto 462/2002, de 24 de mayo, de indemnización por razón de servicio y que ademá,s se les permite acogerse a las normas subsidiarias existentes en caso de no disponer de regulación propia.
Los Policías seleccionados para prestar servicio en cualquiera de estos Equipos de Seguridad en el extranjero desconocen el tiempo por el que son adscritos a ellos, así como la fecha de finalización de su permanencia en dichos puestos, pendiendo de su cabeza la espada de Damocles, del regreso anticipado por diversos motivos desconocidos o arbitrarios, sin poder organizar su vida familiar en condiciones óptimas, se les niega cualquier derecho de los reconocidos en el Real Decreto 462/2002 de 24 de Mayo, se les abandona policial y formativamente a expensas del buen criterio de autoridades no policiales, que delegan habitualmente en otros funcionarios con escasos conocimientos técnico policiales, lo que  genera entre el resto de los servidores públicos destinados allí, mala imagen y desconfianza hacia quienes deben protegerlos y actuar como un cuerpo policial organizado y jerarquizado.

Lógico sería que se estableciese un procedimiento de convocatoria, selección y adjudicación de plazas en los equipos de seguridad de las embajadas de España en el extranjero, basado en los criterios de méritos, capacidad y antigüedad,  con la debida publicidad de los concursos, de los requisitos y de los baremos aplicables, no como el existente en la actualidad cuya opacidad genera comprensibles dudas sobre su legalidad y supone un grave perjuicio laboral para los policías, que en su gran mayoría se ven imposibilitados para su acceso,  y una gran merma en la imagen de la corporación policial por permitir la adjudicación de plazas en base a criterios que no se ajustan a la legalidad.
Recomendable sería que se creara una especialidad policial específica, para los Equipos de Seguridad de las legaciones diplomáticas, a la cual se acceda a través de un proceso de selección ajustado a la legalidad (mérito, capacidad, antiguedad), por un periodo de tiempo determinado y conocido desde su inicio hasta su finalización, con el reconocimiento de todos y cada uno de los derechos recogidos en el Real Decreto 462/2002 de 24 de Mayo, con la regulación de aquellos aspectos laborales, que ahora mismo no lo están, como son la jornada laboral en el exterior, los permisos, vacaciones y licencias, etc y para el que sea necesaria la superación de un curso de formación adecuado, a la importancia y al riesgo de esta labor policial.
Saludable sería que en los Equipos de Seguridad de las Embajadas situadas en zonas sin conflicto bélico, los responsables máximos  fuesen los Jefes de Equipo de Seguridad, responsables  de las decisiones laborales, organizativas y técnico policiales.
Imprescindible es que los  Equipos de Seguridad para las Embajadas de riesgo, se conviertan en equipos multidisciplinares, compuestos por áreas de seguridad interior y exterior, información y contravigilancia, dotados con medios, vehículos y armamento adecuados a la realidad del país en conflicto y que estén formados por un número de funcionarios suficiente,s para abarcar con garantías la misión de proteger los intereses de España y las vidas de los Españoles que allí prestan su servicio.
Aconsejable es que  se establezcan al menos dos modelos tipo de edificios para Embajadas, uno de ellos para las Embajadas en zona de conflicto y otro para las que están en zona sin conflicto, donde se recojan unas características de seguridad  mínimas para los mismos, muy superiores a las actuales y donde las embajadas en zona de conflicto, siempre estén situadas en la zona internacional restringida y controlada por el Ejército del país en conflicto, o por el de la fuerza dominante y en caso de no ser posible, que se establezcan acuerdos de colaboración con las autoridades del país, para que a través de sus Fuerzas de Seguridad colaboren con los miembros de los Equipos de Seguridad de las Embajadas, en el mantenimiento de la misma.